La restauración del Pazo de Liñares se retrasa un año, hasta 2014, por ajustes económicos
La imposibilidad de certificar 1,4 millones en 45 días de obras motiva la dilación de los pagos y la certificación
Las obras de restauración del Pazo de Liñares se retrasarán un año más, hasta 2014, a menos a efectos de pagos y certificaciones, por ajustes presupuestarios, según explicó ayer el portavoz del gobierno local, Román Rodríguez. El concejal explicó que, en base al convenio con el Ministerio de Fomento, que aporta 2,4 de los 3,2 millones que cuesta la obra, debían certificarse 1,4 millones el pasado mes de junio. No obstante, y dado que el acuerdo se firmó el pasado diciembre y que las obras comenzaron el 15 de abril, este cumplimiento "era prácticamente imposible". Por ello, se pidió una prórroga, ya que en apenas 45 días la obra no podía avanzar tanto, que ha derivado en este reajuste presupuestario que dilatará el final de la reforma.
De este modo, se reserva una última partida por parte del departamento estatal, de 261.000 euros, que se abonará en 2014, aunque ello no significará necesariamente un retraso en la ejecución de la obra, pero sí en el trámite administrativo de la certificación. En cualquier caso, el plazo de ejecución apuntaba a finales de 2012 y ya se atisbaba que no se iba a cumplir y que se tendría que pedir una prórroga hasta mediados de 2013. Por tanto, la dilación será de apenas medio ejercicio.
En cualquier caso, esta circunstancia está provocando diversas gestiones, ya que cabe recordar que el plan de financiación se firmó a tres bandas entre Fomento, el propio Concello y la Consellería de Cultura, que aporta los 800.000 euros restantes. Por ello, desde el gobierno local han entablado gestiones con el departamento autonómico para poder rehacer todo el plan de pagos. En principio, no se espera que exista ninguna traba y se confía en cerrar toda esta negociación en el próximo mes.
Sin preocupación
Román Rodríguez explicó que este retraso en el pago de la obra, que puede dilatarla algunos meses, "no preocupa en exceso" en el seno del ejecutivo lalinenses. El portavoz recordó que se trata de la rehabilitación de un Bien de Interés Cultural (BIC) y que debe hacerse "con mimo". "Estas actuaciones siempre transcurren más lentas de lo previsto", admitió el concejal, corroborando de este modo la opinión generalizado en el seno del gobierno de que los 18 meses fijados en el pliego son claramente insuficientes. En principio, y en base al calendario de los trabajos, la restauración debía estar concluida a finales de octubre de 2012, pero ya se daba por hecho de que, como mínimo, será preciso recurrir a una prórroga de al menos seis meses. La UTE conformada por Antalsis y la lalinense Taboada y Ramos es la encargada de esta obra de rehabilitación.
El concejal lalinense aseguró que en ningún caso iban a meter prisa a la adjudicataria por los plazos dada la complejidad de estos trabajos, pero el nuevo escenario otorga aún más razones para aplicar esta política de prudencia.
En cualquier caso, Rodríguez dejó claro que tampoco se va a retrasar la obra sin razones y que, si se concluye antes de 2014, se ultimarán los detalles para proceder a su certificación y a la recepción de obra en el primer trimestre de 2014. Con la resolución final, Fomento, tras poner algo más de un millón de euros en 2010, no aportará anualidad en el presente ejercicio y abonará algo mas de 800.000 euros en 2012 y sendos pagos de 261.000 en los dos siguientes.